Incrementar la inversión en educación es el mejor antídoto contra la apatía ciudadano frente a las crisis políticas; contra la gran inequidad en el acceso a oportunidades; contra la informalidad y otros malestares del país.
A partir de ello, en este post proponemos cuatro razones para incrementar la inversión en educación:
1. No reproduzcamos la precariedad que heredamos
La visible precariedad de la educación en el Perú no se generó en un día. Es resultado de un largo descuido que el país tuvo, el cual ha empezado a revertirse.
¡Fueron cuatro décadas de descuido! César Guadalupe y otros (2018) identificaron que, desde 1965 al 2005, la inversión por estudiante se situó por debajo de S/2,500 al año, umbral que no aseguraría condiciones básicas de calidad.
A este fenómeno, lo denominaron la larga noche de la educación peruana. Otros investigadores, como Eduardo León (2017), lo llamaron el colapso educativo.
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La educación peruana comenzó a despertar cuando duplicó su inversión durante los últimos 10 años, prestando especial atención a los salarios docentes severamente dañados durante la larga noche.
En efecto, el presupuesto subió y, a su vez, la proporción destinada a las remuneraciones superó la mitad de toda la inversión en educación.
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En medio de esta situación auspiciosa se iniciaron reformas importantes como la magisterial, la universitaria y, recientemente, la superior tecnológica. Además, se aprobó el Currículo Nacional de Educación Básica y se puso especial atención a la reparación de colegios.
Otros retos tomarán mayor relevancia ante la COVID-19. Recuperar el dinamismo en los accesos, mejorar los aprendizajes, aumentar la empleabilidad y, sobre todo, reducir las enormes desigualdades que la pandemia evidenció.
Frente a estos avances y nuevos retos, revertir los efectos de una baja inversión por estudiante durante cuatro décadas requerirá un esfuerzo constante durante varios años más.
¡No sigamos reproduciendo la precariedad que heredamos!
2. Sigamos fortaleciendo nuestra posición en el mundo
El Perú ha logrado incrementar los accesos a la educación básica y superior. En algunos casos, por encima de otros países de la región. Sin embargo, las grandes desigualdades entre diversos grupos de la población se mantienen.
Nuestro tránsito de la secundaria a la superior está por delante a otros países de la región (BID, 2021), pero todavía estamos a la mitad del promedio de los países de la OCDE (Minedu, 2020).
Además de favorecer los accesos a la educación básica y los tránsitos hacia la superior, es importante fortalecer sus aprendizajes. Ser capaz de leer y comprender un relato breve a la edad de 10 años define, en gran medida, el éxito o fracaso de un sistema educativo (Whelan, 2009).
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Cuando un país no tiene este logro, se le diagnostica “pobreza de aprendizajes”. Una idea que propuso el Banco Mundial cuando evidenció que en los países de ingreso medio-bajo no alcanzan este resultado. En el Perú es de 56 %, por debajo del promedio de América Latina.
Otro ejemplo internacional. Las famosas pruebas Pisa de la OCDE miden las habilidades y conocimientos de los estudiantes de 15 años. El Perú mostró un crecimiento mayor en lectura y matemáticas frente a otros países de la región, pero continúa en el tercio inferior de los 79 países evaluados.
Las pruebas nacionales evidencian retos mayores en los aprendizajes de secundaria, sobre todo, en lo rural. Y, a su vez, muestran la necesidad de revertir la caída de los aprendizajes de primaria que se profundizará por la pandemia.
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Por tanto, debemos incrementar la inversión en educación para ¡fortalecer nuestra posición en el mundo!
3. La educación mueve a la economía, ¡no al revés!
Si bien hemos duplicado el gasto en educación durante la última década, la brecha es considerable. De ahí la importancia de continuar priorizando este gasto.
En este sentido, no tiene sustento condicionar la prioridad del gasto en educación a un porcentaje del PBI.
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Resulta más lógico construir un presupuesto que asegure las condiciones mínimas de calidad en la educación y hacer el mayor esfuerzo posible para financiarlo.
Lo ideal sería, entonces, que el gasto en educación creciera de manera constante hasta alcanzar ese presupuesto porque es prioritario para el desarrollo de las personas y su economía. Sería peligroso que se incremente condicionado al movimiento del PBI.
Lamentablemente, así ocurrió. De 2000 a 2012, Hugo Ñopo (2018) evidenció que el incremento del presupuesto para educación fue impulsado, en mayor medida, por el aumento del PBI.
Para un periodo más largo (de 1993 a 2017), César Guadalupe y otros (2018) arribaron a una conclusión similar: el crecimiento de la economía fue la variable que mejor explicó los cambios en la inversión por estudiante.
Entonces, es imperativo cambiar de lógica porque la evidencia es contundente. Más productividad asegura mayor desarrollo económico a largo plazo y depende en gran medida de la formación de las personas.
De ahí que la educación no pueda ser un gasto, sino una inversión que se debe incrementar para asegurar, entre otras cosas maravillosas, un mayor desarrollo económico.
Primero educo, luego crezco. ¡No al revés!
4. Consolidar una visión compartida de la educación
Incrementar la inversión en educación facilitará implementar la visión compartida propuesta por el Proyecto Educativo Nacional (PEN) a través de una consulta nacional:
Todas las personas en el Perú aprendemos, nos desarrollamos y prosperamos a lo largo de nuestras vidas, ejerciendo responsablemente nuestra libertad para construir proyectos personales y colectivos, conviviendo y dialogando intergeneracional e interculturalmente en una sociedad democrática, equitativa, igualitaria e inclusiva, que respeta y valora la diversidad en todas sus expresiones y asegura la sostenibilidad ambiental. (p. 24)
Cada una de estas palabras, por separado, impacta de manera profunda en las reformas educativas y, en conjunto, sintetizan la promesa de alcanzar una ciudadanía plena para las peruanas y peruanos.
Prueba de ello son las reformas del magisterio y de la educación superior que sentaron las bases para mejorar las remuneraciones docentes y las condiciones básicas para la calidad de los institutos, escuelas y universidades. De ahí que una mayor inversión en educación tendrá un mejor impacto conforme se sigan profundizando estas reformas.
En este camino hemos adquirido una mayor madurez política para hacer frente a los embates de grupos cuyas agendas individuales pretenden eclipsar el interés colectivo.
La planificación pública de la educación implementó mejoras importantes para darle un mayor seguimiento a las estrategias empleadas y retroalimentarlas.
En el tintero de estos grandes cambios está la necesidad de migrar de un modelo estandarizado hacia uno más holístico (Robinson, 2015). Ante la urgencia de salir de la pobreza de aprendizajes, debemos repensar las estrategias para lograrlo.
No debemos reducir el proceso educativo a solo superar evaluaciones estandarizadas en determinadas materias. Necesitamos una mirada más holística de la enseñanza que reconozca la diversidad de talentos en los estudiantes para proponerles retos que los motive a alcanzar todo su potencial.
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¿Cómo podemos darle una real prioridad política a la educación?
Se deben cumplir dos condiciones para incrementar la inversión en educación: debe aumentar todos los años y lo debe hacer con un porcentaje mayor al crecimiento del presupuesto público.
Ambas condiciones deberán permanecer hasta alcanzar de manera gradual un monto que asegure las condiciones básicas de calidad en todo el sistema educativo.
Seguir esta regla construirá una sociedad que, a pesar de la adversidad, no renuncia a la educación como motor de desarrollo. Y que lo hace de manera constante y planificada con una alta dosis de esfuerzo.
Todo nuestro progreso estará condicionado a ese esfuerzo. Desde la capacidad para desarrollar la economía, crear empleos decentes, valorar la diversidad y cuidar el ambiente hasta el gran reto de ofrecer una ciudadanía plena a nuestros compatriotas.
Por estas cuatro razones debemos apostar por un mayor aporte a la educación y reconocer que este camino certero nos conducirá a esos grandes cambios que todas y todos soñamos.
En Pirka creemos en activar transformaciones colocando a las personas al centro de la organización. Sumemos fuerzas para tener mejores políticas públicas, equipos con propósito, investigaciones que generen innovaciones y marcas que conecten.
Referencias
Banco Mundial. (2019). Peru Learning Poverty Brief. Banco Mundial. http://pubdocs.worldbank.org/en/669911571223458621/LAC-LCC6C-PER-LPBRIEF.pdf
Consejo Nacional de Educación (2020). Aprobación del Proyecto Educativo Nacional al 2036 (Decreto Supremo 009-2020-MINEDU). Consejo Nacional de Educación. http://www.cne.gob.pe/uploads/publicaciones/2020/proyecto-educativo-nacional-al-2036.pdf
Guadalupe, C.; Twanama, W.; & Castro, M. (2018). La larga noche de la educación peruana: comienza a amanecer. En Documento de Discusión CIUP DD1806. Universidad del Pacífico. https://repositorio.up.edu.pe/bitstream/handle/11354/2184/DD1806.pdf?sequence=6
León, E. (2017). El fenómeno ECE y sus efectos en las prácticas docentes [Libro electrónico]. Grade, Enacción y Tarea. http://www.grade.org.pe/forge/descargas/El%20fenomeno%20ECE%20Eduardo%20Leon.pdf
Ministerio de Economía y Finanzas (2020). Ley de Presupuesto del Sector Público para el Año Fiscal 2021. https://www.gob.pe/institucion/mef/normas-legales/1135142-proyecto-de-ley-de-presupuesto-del-sector-publico-para-el-ano-fiscal-2021
Ministerio de Economía y Finanzas. (MEF, 2021). Consulta amigable. Ministerio de Economía y Finanzas. https://apps5.mineco.gob.pe/transparencia/mensual/
Ministerio de Educación (2020). Aprobar la extensión del horizonte temporal del Plan Estratégico Sectorial Multianual – PESEM 2016-2021 del Sector Educación, al 2023 (RM 252-2020-MINEDU). Ministerio de Educación. http://www.minedu.gob.pe/normatividad/pesem/RM_252-2020-MINEDU_Plan_Estrategico_Sectorial_Multianual_Educacion_2016-2023.pdf
Ministerio de Educación (2021). Estadísticas de la Calidad Educativa – Escale. Ministerio de Educación. http://escale.minedu.gob.pe/
Ñopo, H. (2018). Análisis de la Inversión Educativa en el Perú desde una mirada comparada. Grade. http://grade.org.pe/forge/descargas/An%C3%A1lisis%20de%20la%20Inversi%C3%B3n%20Educativa.pdf
Robinson, K (2015). Creative schools: the grassroots revolution that’s transforming education. Penguin Random House.
Whelan, F. (2009). How Good Policies Produce Better Schools. Fenton Whelan.
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